Mi Mamá se llama Ramón

agosto 16th, 2010

Les quiero dejar este artículo que me llegó por correo en el que se ve la posición de la Iglesia Católica acerca del matrimonio homosexual.

Me parece un artículo muy correcto desde el punto de vista histórico y donde se muestra la inconsistencia del matrimonio homosexual; esto que fue aplicable en España también los es aplicable en el Perú.

Mi mamá se llama Ramón  

 

José Carlos Areán, Capellán del R.C. Celta – Vigo

 

Dos leonas no hacen
pareja. Dos gatos, tampoco. No pueden aparearse. Para ello tendrían que
ser de distinto sexo y de la misma especie. Son cosas de la zoología. No
es producto de la cultura hitita, fenicia, maya, cristiana o musulmana.
Por supuesto no es un invento de la Iglesia Católica. Muchos siglos
antes de que Jesús naciera en Belén, el Derecho Romano reconocía el
matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. Después ellos se
divertían con efebos, que para eso estaban, para el disfrute. La esposa
era para tener hijos.
La palabra matrimonio procede de dos palabras
romanas: "matris" y "munio". La primera significa "madre", la segunda
"defensa". El matrimonio es la defensa, el amparo, la protección de la
mujer que es madre, el mayor y más sublime oficio humano.

Cada palabra tiene su
significado propio. Una compraventa gratuita no es una compraventa, sino
una donación. Y una enfiteusis por cinco años no es una enfiteusis,
sino un arriendo vulgar.
Llamar matrimonio a la unión de dos personas
del mismo sexo me parece poco serio. Jurídicamente, un disparate. De
carcajada. Que le llamen "homomonio", "chulimonio", "seximonio", lo que
quieran, todo menos matrimonio, que ya está inventado hace tiempo. Nadie
llama tarta de manzana a la que está hecha de peras.

Lo curioso es que
cuando dices cosas como estas, algunos te miran como extrañados de que
no reconozcas la libertad de las personas. Y por más que les dices que
sí, que respeto la libertad de todos, que cada uno puede vivir con quien
quiera, incluso con su perro, pero que eso no es un matrimonio, van y
te llaman intolerante.
No sé lo que harán los parlamentarios a la
hora de votar. Son políticos, no juristas. Votarán por razones
políticas, no según Derecho. Las consecuencias son graves. Si un varón
tiene derecho a casarse con otro varón y una mujer a hacerlo con otra
mujer, ¿le vas a negar el derecho a un hermano a casarse con su propia
hermana? ¿O a un padre a hacerlo con su hija? ¿No tienen el mismo
derecho? La sociedad se quiebra. Huele a podrido. Como en Dinamarca.
Cuando la profe le preguntó a Pablito cómo se llamaba su madre, el niño contestó: "Mi mamá se llama Ramón".

 

 

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