(DPA). Un total de 208 personas han muerto hasta hoy en las protestas contra el régimen de Muammar al Gaddafi en Libia, reportó hoy la web de noticias opositora libia Al Youm, coincidiendo con las cifras aportadas por el canal árabe Al Yazira.
De acuerdo con el portal Al Youm, radicado en Londres, el Ejército empleó granadas autopropulsadas y otro tipo de armas pesadas contra los manifestantes.
El testigo Ali Belaqasem señaló a Al Yazira, con sede en Doha, que todos los cadáveres presentaban heridas de bala en la cabeza o en el pecho. “Todos jóvenes, todos desarmados”, aseguró Belqasem.
A su vez otro testigo indicó que los soldados no eran libios, sino en su mayoría mercenarios de Mali.
Las protestas continuaban, entre tanto, por sexta jornada consecutiva en varias ciudades del país, con especial intensidad en la ciudad de Bengazi, en el noreste del país, donde se produjo la mayor parte de las muertes, aunque también en las de Misurata y Al Bayda, en la costa norte.
Un grupo de soldados se habría unido además a los manifestantes en la ciudad de Bengazi, según Al Youm. La oposición sostuvo que habrían varias ciudades “liberadas” total o parcialmente del poder del Estado. Sin embargo, las informaciones no han podido ser confirmadas oficialmente hasta ahora.
Mientras, Al Yazira informó de que en Bengazi la situación está cobrando dimensiones de guerra civil. También testigos relataron que la ciudad se ha convertido en una “zona de guerra”.
A periodistas se les está impidiendo el paso a Bengazi, y las conexiones de Internet y de telefónos móviles fueron cortadas por el gobierno, según reportes no confirmados, dificultando el acceso a información fiable acerca de la situación en el país gobernado con mano de hierro por Gaddafi desde 1969.
PRECEDENTES: EFECTO DOMINÓ EN MEDIO ORIENTE
En diciembre del año pasado en Túnez comenzó el clamor por reformas en toda la región de gran importancia estratégica para Occidente y fuente de gran parte del petróleo mundial.
La destitución del presidente Zine al-Abidine Ben Ali inspiró después al pueblo egipcios a rebelarse en contra del gobernante Hosni Mubarak, que dejó el poder el 11 de febrero.
Los tumultos han desafiado a los líderes regionales de países apoyados por Occidente. Aunque cada nación tiene su dinámica propia, desde la religión hasta el tribalismo, todos parecen unidos por la frustración ante la crisis económica y la falta de libertades políticas.