Identificando a los Falsos Predicadores
Por John Osteen
La Biblia llama «obispo» al pastor, que significa «uno que
supervisa». Pastorear es «guardar, alimentar, «guiar, dirigir, cuidar,
ser responsable por».
Necesitamos buenos pastores, conscientes de las necesidades de su
rebaño, que defiendan a sus ovejas y las rescaten de manos del enemigo.
Sin pastor, las ovejas deberían estar siempre vigilantes, cuidándose a
sí mismas. No tendrían tiempo de pastar o de descansar junto a las
aguas de reposo. Temerían a los lobos, osos y leones que pudieran
asaltarías de repente y devorarlas. Pero la oveja sabe que su pastor la
ama y la cuida. No teme ni necesita guardarse a si mismas. No tendrían
tiempo de pastar o descansar junto a las aguas de reposo. Temerían a los
lobos, osos y leones que pudieran asaltarlas de repente y devorarlas.
Cuando el pastor ve que su rebaño comienza a desviarse, lo guía de
vuelta a la seguridad. Si ve a una de sus ovejas alejarse del rebaño, va
y trata de hacerla regresar. La oveja puede no entender el rol del
pastor y molestarse. Pero él la protege.
En estos días, Satanás está desplegando todas sus fuerzas para tratar
de engañar y desviar a los verdaderos creyentes. Hay muchos falsos
profetas y profetisas intentando guiar al pueblo de Dios fuera de la
verdad.
En el futuro próximo vamos a ver manifestaciones sobrenaturales como
nunca hemos visto antes. Dios está derramando su Espíritu sobre toda
carne, y los dones del Espíritu Santo están en operación.
Pero, paralelamente, habrá manifestaciones de falsos profetas y
falsos ministros dentro de las iglesias. La gente se engaña porque
considera que todo lo sobrenatural viene de Dios. Piensan que sólo
porque alguien dice: «Así dice el Señor,» lo que sigue es,
indefectiblemente, palabra de Dios.
¿Cómo conocer la diferencia? ¿Cómo saber si una persona es un falso profeta enviado por Satanás?
Quiero puntualizar siete formas de detectar a estos engañadores y distinguirlos dé los verdaderos ministros de Dios.
1. El falso profeta generalmente, se presenta como ángel de
luz, y declara tener una revelación especial de Dios (2a. Corintios
11:13-15)
«Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.»
«Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de
luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como
ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.»
Cuando los falsos ministros llegan a una iglesia sana, declaran tener
una revelación de Dios nueva y más profunda, que los demás no tienen. A
veces dicen a las ovejas que su pastor no es «espiritual», y que por
eso no «entiende». Esta es una señal segura del falso ministro. Aparece
como mensajero de luz, pero es un ministro de Satanás.
Cierta vez, una mujer de nuestra iglesia vino y me dijo: «Hermano,
Dios me ha dado una revelación tan grande que ni siquiera usted va a
poder creerla.»
La miré directo a los ojos, y respondí: «¡Eso es una mentira! No es
de Dios, sino del diablo, porque Dios sabe que yo creeré todo lo que su
Palabra me revele.»
Quedó tan sacudida por mi respuesta, que bajó la defensa y pude ayudarla a ver la realidad.
La revelación debe ser probada por la palabra de Dios. Se debe tener
cuidado de las doctrinas que tuercen las Escrituras o ponen todo el
énfasis sobre una porción.
Unos años atrás, algunas personas vieron una nueva revelación y
comenzaron a reprender demonios todo día y por todos lados, haciendo
vomitar los malos espíritus. Algunos veían demonios detrás de cada
árbol, sobre las piernas de la gente y detrás de cada situación.
Hablaban con los demonios y los demonios les contestaban. Pero no era de
Dios. No hemos sido llamados a hablar con los demonios, sino a echarlos
fuera.
Cuando los grupos de hogar se reúnen, deben tener cuidado de los
énfasis desbalanceados y de aquéllos que piensan que tienen una nueva
luz que los líderes de la iglesia no comparten, porque eso se convertirá
en un punto de rebelión.
2) Los falsos ministros generalmente atacan a los líderes de la iglesia local.
Lo primero que hacen al llegar es tratar de convencer a la
congregación de que sus ancianos y pastores no tienen la luz y el
conocimiento bíblico que ellos han alcanzado. Critican, condenan con
astucia, solapadamente, al pastor o a aquéllos que están en autoridad.
La Biblia es muy clara cuando señala que los creyentes deben
someterse a la autoridad de aquéllos que velan por sus almas. Porque
Dios ha puesto a esos dirigentes y les ha dado la visión y el amor para
proteger y cuidar el rebaño (lif. 4:11-13).
Varios años atrás, vino un hombre a nuestra ciudad. Era uno de aquéllos de quienes habla Pablo en 2a. Timoteo 3:6-7:
“Porque estos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a
las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas
concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar
al conocimiento de la verdad.»
El enseñaba toda clase de falsas doctrinas, y al poco tiempo había
reunido un grupo de mujeres que lo creían un profeta. Algunas de ellas
eran buenas mujeres, pero estaban engañadas. Todas fueron detrás de lo
que parecía una gran unción de Dios.
La finalidad del engaño de este hombre era que las mujeres vendieran
sus casas, le dieran dinero, y se mudaran todos juntos a una comunidad
que él comenzaría en otro lugar bajo su ungido ministerio.
Yo vi lo que estaba ocurriendo, y traté de aconsejar a una de estas
señoras, que era miembro de mi congregación, pero no tomó mi advertencia
seriamente.
Después de un tiempo, el Señor me envió a liberarla de las garras del
oso. Reprendí al diablo y le compartí algunas de estas verdades.
Cuando volvió en sí, me dijo: «No sé qué fue lo que me pasó. ¡Gracias
a Dios, hermano, que usted se preocupó lo suficiente como para
rescatarme!»
Para eso están los pastores, para rescatar a las ovejas. Es parte de nuestra responsabilidad espiritual.
3) El falso ministro generalmente tiene un mensaje de condenación, destrucción y muerte.
Si yo hubiera muerto todas las veces que alguien lo profetizó, ya
habríamos tenido cantidad de funerales. Porque cuando los falsos
profetas y ministros engañadores vienen y yo los resisto cara a cara,
firmemente, comienzan a profetizar mi condenación. Su mensaje es más o
menos el siguiente: «Yo pronuncio sobre ti juicio de parte del Altísimo.
Así dice el Señor: ¡Ciertamente morirás!»
Yo les respondo: «Eso no es verdad. Tu estás engañado». Luego
reprendo a las fuerzas del demonio en ellos, los hago dar media vuelta, y
los despido para que salgan de mi congregación.
Recuerdo a cierto «colega» que vino a nuestra iglesia hace varios años.
Trató de tener ingerencia en las reuniones, pero no le di lugar.
Finalmente vino a mí y me dijo: «¡Yo soy un profeta para las naciones!
Así dice el Señor: ¡Ciertamente morirás antes de que este edificio quede
terminado!»
Yo le respondí: «¡Tú no eres un profeta para las naciones, ni un
profeta para nadie! Apenas un pobre individuo engañado, por quien Cristo
murió, pero el diablo te ha tomado. Yo no voy a morir. Viviré porque
con larga vida El me satisface y me muestra su salvación.»
Finalicé aquel edificio, otro más, y hasta un tercero, ¡y aún sigo con vida!
Los falsos profetas y maestros a menudo tienen mensajes de destrucción y condenación para aquéllos que los resisten.
No entienden el rol del profeta en el Nuevo Testamento. Piensan en el
rol del profeta del Antiguo Testamento, enviado para llevar a la gente
un mensaje de juicio y destrucción. Pero hay una gran diferencia. El don
de profecía en el Nuevo Testamento es para exhortar, edificar y
consolar a los individuos (ver la. Cor. 14:3).
4) Los falsos profetas suelen declarar que han sido enviados
por Dios como mensajeros especiales y generalmente vienen de un lugar
distante.
No todos los falsos ministros vienen de lugares distantes, pero la
mayoría de ellos declara enfáticamente: «Dios Todopoderoso me envió con
un mensaje.»
Cuando esto ocurre, es preciso saber discernir con respecto a las
palabras y a la vida del pretendido profeta o maestro. A menudo, su
hogar está dividido porque su cónyuge no acepta el mensaje que ellos
tienen. Trabajan para ganarse la simpatía y el apoyo de algún reducido
grupo dentro de la iglesia, al que luego usan como plataforma para
extender su falsa enseñanza o levantar su propia persona.
Es preciso también tener cuidado con aquéllos que no trabajan o no duran en ningún empleo.
Agregaré una palabra de advertencia acerca del dinero. Usualmente los
falsos ministros hablan mucho de dinero. Enseñan y profetizan que usted
les tiene que dar dinero, abrir su hogar a ellos, o darles ofrendas
especiales. Tratan de usar a las personas para recibir el dinero que
Dios no les ha permitido tener.
5) Los falsos ministros generalmente tienen un espíritu rebelde:
No reciben la enseñanza ni la corrección. No reconocen autoridad sobre ellos.
Dios ha delegado autoridad en la Iglesia. Pero los falsos maestros
tienen un espíritu tan rebelde que no admiten que nadie los corrija ni
les diga lo que tienen que hacer. Suelen declarar que sólo se sujetan al
Espíritu Santo.
Piensan que tienen un mensaje para la congregación y lo quieren
imponer. No reconocen autoridad. No vienen con humildad. El pastor es la
puerta de las ovejas. Pero estos son salteadores que no vienen con el
espíritu de Cristo. Dios me ha llamado a ser pastor. El Espíritu Santo
me ha puesto sobre la congregación. Para poder cumplir con mi
responsabilidad me ha delegado autoridad sobre el rebaño. Pero estos
ministros de Satanás no me reconocen autoridad para dirigir las
reuniones y la enseñanza. A veces, para poder continuar con el orden de
la reunión, he tenido que hacer echar a estos pretendidos profetas.
En nuestra congregación enseñamos a la gente a que se ponga de pie si
tiene un mensaje de profecía o alguna revelación. Si, habiendo dado
lugar para que alguien exprese una palabra a la congregación, descubro
que su mensaje está fuera de contexto con respecto a la palabra de Dios,
lo detengo en el mismo momento. No le permito continuar. Sin embargo,
soy muy tolerante cuando se trata de una persona que es nueva en la fe, y
la instruyo.
Quien es un bebé cristiano aprende bajo la cobertura de la Iglesia,
pero el ministro de Satanás no reconoce autoridad. Nadie le puede decir
lo que tiene que hacer. No se trata de un bebé cometiendo errores; él se
cree «un enviado de Dios» y entonces impone su mensaje a la iglesia.
Cuando no se le permite tomar la palabra públicamente, busca alguna
familia de la congregación o algunos individuos que escuchen su
doctrina, su nueva luz, y la apoyen.
Estos hermanos lo consideran una persona ungida, y el falso profeta
los usa para ganar espacio dentro de la iglesia. Aprenda a reconocer a
estos ministros de Satanás, y sea firme al expulsarlos de la
congregación si no se sujetan al ministerio de la iglesia.
6) En los falsos ministros y engañadores se ve lo sobrenatural sin el fruto del Espíritu.
Muchas cosas sobrenaturales y milagrosas ocurren en el mundo
actualmente, y no por ello provienen de Dios. «Porque no estamos
luchando contra sangre y carne — contendiendo sólo con oponentes
físicos— sino contra principados, contra poderes, contra los espíritus
que gobiernan las tinieblas de este día, contra las fuerzas espirituales
de maldad en la esfera sobrenatural» (Ef. 6:12, amplificada).
El que una persona haga suceder cosas sobrenaturales cuando su vida
no muestra el fruto del Espíritu, es evidencia segura de que se trata de
un falso ministro.
Jesús dijo: «Por sus frutos los conoceréis» (Mt. 7:15-20). No
podernos distinguir lo malo de lo bueno por milagros, por prodigios o
por palabras, sino por los frutos. Debemos estar alertas. Satanás mismo
se transforma en ángel de luz, y sus ministros se disfrazan de ministros
de justicia. Pueden obrar toda clase de milagros y maravillas para
engañar a la gente.
¿Quiere usted saber si alguien es un falso maestro? Simplemente
considere sus frutos, su carácter, su generosidad, su familia, lo que
produce su enseñanza en la vida de sus seguidores. Puede tener una
personalidad atrayente y una actitud aparentemente humilde y espiritual a
causa del halo místico que lo envuelve. Pero su fruto es confusión,
discordia, división y destrucción. Cuando finalmente deja la
congregación, el pastor tiene que recoger los pedazos de la gente
destrozada, llorar con ellos, traerlos nuevamente a la palabra de Dios,
vendar sus heridas, y volverlos al camino de la cruz de Cristo.
7) Los falsos ministros no tienen raíces espirituales; no
tienen lazos fuertes con nadie; no hay pastor que los conozca
en profundidad, a nadie están sujetos ni dan cuenta o piden consejo. Su
reputación no puede ser verificada.
Cuando los falsos maestros y ministros llegan a una congregación y se
les pregunta: «¿Qué iglesia lo respalda?», «¿quién es su pastor?»,
«¿con quién ha estado relacionado estos últimos años que pueda
recomendar su ministerio?», no tienen respuesta, Ni siquiera desean que
se llame a su pueblo o a la iglesia de donde provienen. Por todos lados
han dejado un tendal de discordias, problemas y corazones heridos.
Usted se preguntará: ¿Cómo puedo manejar la situación cuando noto que una persona está siendo usada por el enemigo?
Seis sugerencias para obreros de la iglesia acerca de cómo manejar a este tipo de personas.
1. Ore mucho cuando advierta que está frente a un
ministro de Satanás dentro de su congregación y la gente comienza a
apegarse a él o ella. Busque a Dios. Ore para que el Señor proteja a la
congregación y saque a la luz lo que verdaderamente hay en esa persona y
sus doctrinas.
2. Recuerde que la batalla es espiritual. Usted no
lucha contra carne y sangre, sino contra fuerzas satánicas. Reclame la
sangre de Cristo para ser guardado y revise su armadura.
3 Informe a su pastor acerca de lo que usted piensa y siente con respecto a esa persona. Requiera su consejo y opinión.
4. Dependa completamente del Espíritu Santo. Confíe
en Dios para que El manifieste los dones del Espíritu Santo en su vida y
le imparta sabiduría para manejar la situación.
5. Ame y cuide a la persona o personas de su
congregación que hayan sido engañadas, aún cuando se hayan vuelto
totalmente en contra del ministerio de la iglesia. Recuerde que son sus
hermanos y no sus enemigos. Usted debe luchar contra las fuerzas de las
tinieblas que los han engañado.
6. Resista con firmeza a Satanás. No sea soberbio,
pero sí firme en el poder y fuerza del Espíritu Santo. Proteja al rebaño
a toda costa. Atrévase a ser un fiel siervo de Dios. No permita que
Satanás ni sus ministros siembren discordias en su congregación.






